WordPress, Shopify, React, Python, Node.js... La cantidad de opciones tecnológicas para construir una web es abrumadora. Y elegir mal te puede costar meses de trabajo y miles de euros. En este artículo te damos un marco de decisión claro.
No empieces por la tecnología, empieza por el problema
El error más común es elegir la herramienta antes de entender el problema. Antes de hablar de frameworks, responde:
- ¿Qué necesita hacer tu web? — ¿mostrar información? ¿vender productos? ¿gestionar datos internos?
- ¿Cuánto contenido cambia? — ¿actualizas a diario o una vez al mes?
- ¿Necesitas usuarios con login? — un portal de clientes es muy distinto a una web corporativa.
- ¿Qué integraciones necesitas? — pasarelas de pago, CRM, ERP, APIs externas.
- ¿Quién va a mantener la web? — ¿tu equipo o un proveedor externo?
Mapa de decisión
Web corporativa o portfolio (5–15 páginas estáticas)
Mejor opción: HTML/CSS/JS estático o un generador como Astro/Hugo. Carga instantánea, coste de hosting mínimo, cero mantenimiento de CMS.
Alternativa si el cliente quiere editar: WordPress con un tema profesional. Más mantenimiento pero el cliente es autónomo.
Blog o medio de contenido
Mejor opción: WordPress sigue siendo el rey para contenido editorial. Alternativas modernas: Ghost (más limpio, mejor rendimiento).
Tienda online
- Menos de 100 productos: Shopify. Setup rápido, pagos integrados, soporte 24/7.
- 100–10.000 productos: WooCommerce (WordPress) o PrestaShop. Más control, más personalización.
- E-commerce complejo (B2B, multi-almacén, precios por cliente): desarrollo a medida.
Aplicación web (portal de clientes, herramienta interna, SaaS)
Mejor opción: desarrollo a medida con un framework backend (Flask, Django, Express, Laravel) y frontend moderno si hace falta (React, Vue). No uses WordPress para esto — es como usar un camión para ir a comprar el pan.
Landing page o campaña
Mejor opción: HTML estático con formulario. Rápida, barata, desechable. No necesita CMS.
Errores frecuentes
- Usar WordPress para todo — WordPress es genial para contenido, pésimo para aplicaciones con lógica de negocio.
- Elegir un framework "porque está de moda" — React es excelente, pero para una web de 5 páginas es matar moscas a cañonazos.
- No pensar en el mantenimiento — elegir una tecnología que nadie en tu equipo sabe mantener es una bomba de relojería.
- Optimizar prematuramente — no necesitas microservicios, Kubernetes ni GraphQL para una web que recibe 500 visitas al día.
Preguntas para hacerle a tu proveedor
- ¿Por qué recomiendas esta tecnología para mi caso?
- ¿Qué pasa si quiero cambiar de proveedor? ¿Puedo llevarme el código?
- ¿Quién mantiene las actualizaciones de seguridad?
- ¿Cuánto cuesta añadir una funcionalidad nueva en 6 meses?
- ¿Dónde se alojan mis datos y quién tiene acceso?
Conclusión
La mejor tecnología es la que resuelve tu problema con el menor coste total (desarrollo + mantenimiento + escalabilidad). No existe la herramienta perfecta: existe la herramienta adecuada para tu caso. Desconfía de quien te vende la misma solución para todo.